Es un universal lingüístico que cualquier lengua se puede traducir… Desde que Greenberg (1963) enunciara los universales lingüísticos y Katz (1976) propusiera las hipótesis de universales potenciales de strong effability (resumen: “todo se puede decir en todas las lenguas”) y el principio de traductibilidad (reformulado: “cualquier sentido que pueda expresarse en una lengua X también podrá expresarse en cualquier otra lengua”) damos por hecho que las lenguas son traducibles, con menor o mayor dificultad, pero siempre es posible traducir (mal que bien) el sentido de una lengua a otra lengua… [Excepto si nos ponemos en el caso del walpiri o alguna lengua absolutamente minoritaria que siempre sirva de ejemplo de libro para negar la universalidad de cualquier teoría – es decir, el walpiri]
Cualquier texto es revisable
También en la práctica profesional es un “universal” o “casi universal” (entre comillas, eso sí) que cualquier texto es mejorable y revisable… Siempre.
Pero… ¿cualquier texto traducido se puede revisar? ¿O existen textos irrecuperables o imposibles de revisar?
También me he planteado las siguientes teorías de universales de la revisión:
PROPUESTA LINGÜÍSTICA-TEÓRICA DE UNIVERSAL DE LA REVISIÓN DE LAS TRADUCCIONES 1: Lengua meta bien, lengua origen mal. ¿Si un traductor flojea en el conocimiento de la lengua de origen, podemos dar por hecho que al menos sus producciones en la lengua de destino serán coherentes (aunque no reproduzca fielmente el sentido de la lengua de origen)? Diríamos en principio que sí porque aunque no conozca bien la lengua fuente al menos conocerá la lengua de destino (la suya).
En cristiano: son los casos de textos que encontramos que están muy bien escritos en la lengua destino (a veces incluso con mucha floritura y verborrea) pero que tienen poco o nada que ver con lo que dice el texto original.
PROPUESTA LINGÜÍSTICA-TEÓRICA DE UNIVERSAL DE LA REVISIÓN DE LAS TRADUCCIONES 2: De la proposición anterior deduciríamos la segunda proposición que es: “Lengua meta mal, lengua origen bien”. Es decir, si un traductor flojea en el conocimiento de la lengua a la que traduce (meta), al menos interpretará bien el sentido porque conoce la lengua de origen perfectamente (la suya) y aunque sus producciones en la lengua destino sean sintácticamente incorrectas o tenga fallos de falsos amigos, palabras traducidas literalmente, etc., al menos su producción seguirá la estructura del original y será trabajable para un hablante nativo que podrá darle el sabor de la lengua meta en la revisión.
Resumiendo: Textos en Spanglish, escritos con una gramática muy tosca y muchas palabras calcadas del original pero que sí reflejan fielmente el contenido del original (frecuentemente palabra por palabra).
Cuando nos encontremos un texto de una persona en la situación 1: por ejemplo, una inglesa muy inglesa que traduce de español a inglés pero que solo tiene una GCSE en español de la secundaria y vive en Reino Unido – lanzamos toda una serie de estrategias de compensación en nuestra revisión para suplir las deficiencias de la traductora – principalmente el desconocimiento de la lengua española, de matices sutiles, de giros y frases, de la historia y de la cultura de España. Así, nos podemos esperar que traduzca mal “el intercambiador de transportes” o “el escándalo de los EREs” o “los reinos de taifas de las autonomías”… Porque no sabrá lo que son o desconoce el contexto de una cosa y otra. No vive en España y no tiene los conocimientos culturales, de política local, etc. para saber de qué trata.
Por otra parte, nos podemos encontrar con una persona en la situación 2: un español que traduce a inglés y nos dedicaremos a corregir la gramática (sintaxis), el orden de palabras, el vocabulario empleado y el estilo para pulirlo lo más posible y embellecerlo para el lector inglés.
En mayor o menor medida todo el mundo estará dentro del caso 1 o del 2 (tendencia a la lengua de origen o tendencia a la lengua de destino) y habrá diferentes grados o escalas: 80-20, 60-40, 70-30… Habrá muy poca gente que sea un caso 50-50 (equilibrio perfecto de ambas lenguas) o casi ninguna persona. Así que a la hora de abordar la revisión siempre tendremos que averiguar si estamos ante una persona de preponderancia de caso 1 o de caso 2… Aunque a veces nos podrán los prejuicios y en vez de sacar la tijera sacaremos la podadora de las arizónicas para matar moscas a cañonazos…
Ni carne ni pescado
Estos días me ha surgido una duda importante al revisar cierto texto y encargado a una colaboradora y es si pueden existir personas que no estén ni en la situación 1 ni en la 2 sino que sean una mezcla de ambas: es decir, un galimatías que desafía toda lógica razonable.
Tenía un plazo muy ajustado con el cliente y un gran volumen de palabras de modo que decidí asignarle una parte (un archivo) que luego revisaría yo para unificar terminología, hacer cambios de estilo y formato, etc. Sabía que me llevaría tiempo, pero había previsto unos días para hacerlo… Sin embargo, al recibir el texto de la traductora me di cuenta de que aquello era imposible.
Le mandé una primera revisión de unas páginas señalando unos errores de sentido muy importantes y le dije que lo volviera a revisar… Aún así hice un esfuerzo importante porque me llevó un día o dos solo revisar 5 o 6 páginas… Como eran 40 páginas le dije que nunca terminaría la revisión en plazo y que por favor lo mirara de nuevo y se tomara todo el tiempo necesario.
Horas o incluso minutos después adjuntaba el texto “revisado”… Le dije que se tomara su tiempo y que se asegurase…
Dijo: – Sí, sí, pues lo vuelvo a mirar. –
Luego lo mandó otra vez a las pocas horas.
Segunda revisión: sacamos de nuevo un montón de errores y retornamos el texto de nuevo al traductor.
– Esta vez míralo bien de verdad – dije – Pero de verdad de la buena, porque hay errores de bulto como traducir anverso por reverso… –
Me aseguró que lo habían mirado tanto ella como una compañera y que estaba ya revisadísimo.
No me lo creí mucho y me llevó horas, horas e incluso días corregirlo… Tanto que tuve un dolor de cabeza que me duró desde la 1 de la tarde de un día hasta las 11 de la mañana del día siguiente y aunque me tomé media caja de aspirinas, era imposible…
En fin, si lo hubiera traducido yo a lo mejor me hubiera llevado diez veces menos porque había tantos errores que una revisión no bastaba.
Primero había que revisar una vez, luego aceptar los cambios de la primera revisión y abordar la segunda como si fuera una revisión nueva, volviendo a corregir lo necesario y cualquier despiste de la primera revisión. Hasta me planteé si era mejor traducirlo de nuevo (que seguramente lo hubiera sido) pero uno siempre se agarra a la esperanza de que habrá algún trocito mejor en algún sitio… La esperanza es lo último que se pierde.
Pude comprobar que no se cumplían en este texto – paradójicamente – los universales lingüístico-teóricos de la revisión de traducciones (propuestas I y II) ya que ni la lengua origen se había entendido bien (lengua origen mal) ni se había plasmado de forma coherente (ni con sentido) en la lengua destino (lengua meta mal). De modo que se vino abajo todo el constructo lingüístico-teórico de universales de la revisión como un castillo de naipes cuando pude comprobar que existen los textos traducidos de “lengua origen mal, lengua meta mal” lo que aparentemente iría en contra de la lógica y de la racionalidad… Pero, allí estaba el texto como prueba viviente de que no todo en la vida responde a la lógica ni a la razón.
Por último y ya para divertirme un poco saqué una lista de los errores más notables de la traducción de marras que he recopilado en una tablita ilustrada.







Pues no: lo que demuestra que la corrección es siempre necesaria porque un despiste lo tiene cualquiera y yo también los tengo
Normalmente los errores como el que acabas de escribir los corrijo y ya está y no hace falta escribir una entrada de blog. Pasa en las mejores familias. Pero esto era otra cosa. Errores hay siempre y por eso decía al principio de la entrada que todo texto siempre es corregible o mejorable.
Por supuesto que los míos también. Faltaría más y con el sueño que tengo del curro que me estoy metiendo con estas revisiones, con mayor motivo si cabe…
Llegará algún día la correctora del blog de Leon Hunter pero de momento no la hemos contratado porque no ha llegado el momento económico para hacerlo.
Un saludo,
Leon Hunter
Me ha encantado tu entrada, aunque he encontrado un minierror: “primero había que revisar un vez”. Lo has hecho aposta, ¿verdad? ¡Un saludo!