¡No más becarios, por favor!

Me ha costado reunir el valor para escribir esta entrada porque han sido unos días de mucho sufrimiento emocional, falta de sueño y pensamientos muy negativos los que han llevado a que me plantee si es posible que una PYME o Microempresa como la mía asuma el reto tan grande que es tener becarios en la empresa… Y me planteo también aquello de… ¿merece la pena? ¿Quién tiene la culpa? ¿Es todo culpa de las empresas o los becarios tienen algo de culpa? ¿Deberíamos dejar de contratar becarios por completo?

Esta reflexión está pensada para el sector de la traducción (si bien podría ser también aplicable a otros sectores económicos) y uno de los motivos que me ha impulsado a escribirlo es esta encuesta sobre las prácticas de la asociación profesional de traductores españoles, Asetrad: http://www.asetrad.org/encuesta/index.htm que he visto hoy en la página de Facebook de El Arte de Traducir.

Límite de la incompetencia

Reconozco que soy incompetente más allá de tres o cuatro personas a mi cargo. De ahí en adelante empieza el nivel de la incompetencia porque se me sale de madre. Es como aquello del “principio de Peter” donde todo el mundo que realiza bien su trabajo es ascendido y llega al nivel de su propia incompetencia… Y me declaro incompetente para gestionar a demasiadas personas, sobre todo personas sin autonomía. Igual tienes (o has tenido como empresa) un becario y piensas que te va bien con una persona… Luego sigues con la primera y amplías a dos, luego a tres, cuatro, cinco, seis, siete… Pero, tarde o temprano, harán falta más gestores (middle managers) porque un solo jefe no se puede hacer cargo de tantos empleados, sean o no sean becarios.

En una Pyme o Microempresa es difícil que surja una estructura de middle management porque:

1.- El jefe puede tender a ser demasiado paternalista y querer controlarlo todo (no sabe delegar);

2.- No hay suficientes alicientes económicos como para que los empleados quieran ascender porque la facturación es pequeña;

3.- Incluso existiendo los alicientes económicos el empleado/a se acomoda y piensa que le da pereza gestionar a otra gente o asumir más responsabilidad;

4.- Se cumple lo del principio de Peter y el buen empleado/a en su trabajo no es necesariamente bueno gestionando a otros.

En cuanto a lo último pienso que es cierto pero que todo se aprende… Nadie te enseña a gestionar y es algo que se aprender a lo largo de años (y pobrecitas las cobayas con las que experimentas mientras aprendes :) ). Pero hacerlo, alguien lo tiene que hacer

Existencia de una relación laboral

Estos días me he dado cuenta de la importancia y de lo mucho que supone la existencia de una relación laboral con la empresa… Pienso que si hay becarios tienen que ser de los que tengan contrato y alta en la seguridad social (contrato en prácticas o de aprendizaje) porque las prácticas por convenio sirven para poco o para nada a las empresas, y es poco probable que se acaben convirtiendo en trabajadores comprometidos dadas las condiciones en las que trabajan.

Micromanagement

Otro defecto que se critica en los manuales de gestión es el llamado “micromanagement” o microgestión que consiste en que un directivo dé, para toda tarea, instrucciones muy detalladas y que controle ávidamente cada paso…

Por ejemplo:

JEFE: Escribe un correo a tal cliente y dile [texto íntegro del correo].

[El cliente responde...]

JEFE: Ahora escríbele otra vez y dile [texto íntegro del correo].

JEFE: Instrucciones para enviar el correo:

1.- Abre al navegador

2.- Vete a [dirección del servidor de correo]

3.- Introduce el password y la contraseña (que son: [password y contraseña])

4.- Pulsa “redactar correo

5.- Introduce este texto [que te doy yo palabra por palabra]

6.- Pulsa “enviar correo

Evidentemente si hay que dar todas estas instrucciones cada vez no merece la pena tener a gente empleada porque lleva más tiempo explicar qué hay que hacer que hacerlo uno mismo y no existe la delegación efectiva de tareas.

Microgestión
¡No a la microgestión!

Las prácticas por convenio son inútiles

Igual sirven para cubrir una necesidad de créditos pero no da tiempo a aprender un oficio como la traducción con estas prácticas… De hecho, no da tiempo ni a empezar.

Entiendo todas las posturas: la suya y la nuestra pero en última instancia no veo la ventaja de las prácticas por convenio para las empresas porque:

1.- El tiempo que pasan en la empresa es demasiado corto: frecuentemente se contabiliza por semanas, días

2.- Casi siempre tratan de hacer tres, cuatro o siete cosas a la vez que estudian y trabajan, es gente que viene ya con el ADHD (déficit de atención) de fábrica;

3.- Como no tienen relación laboral no tienen nada de lo que conlleva esa relación laboral: responsabilidad, lealtad, fidelidad… (es un arma de doble filo que funciona por las dos partes, por la suya y por la nuestra). Siempre me puedo apoyar en aquello de “como soy la becaria no va conmigo y paso“;

4.- En última instancia queda un mal sabor de boca: tú no te sientes bien porque te pueden acusar de algo o se pueden sentir descontentos, ellos no se sienten bien porque sienten que son “menos que” o explotados, etc.

Pasa el paquete

En este blog ya hemos dicho que los alumnos salen de la universidad sin saber las cosas más básicas como crear una tabla en Word, redactar un correo electrónico, pasar el corrector ortográfico o escribir en su propio idioma… Ante estas quejas, la universidad ha respondido incorporando una serie de créditos de formación en empresas en sus planes de estudios. Pensarán que no les corresponde a ellos enseñar algo tan banal como utilizar el Word porque es más importante enseñar los usos diacrónicos y sincrónicos del dativo de posesión en la Lombardía del siglo XII (que sí es un tema fundamentalísimo y capital para la formación de cualquier persona). Y, así, nos han pasado el paquete (porque es un paquete y un muerto) a las empresas para que demos esta enseñanza práctica… Sin embargo, en una época de crisis económica ya no funciona y la empresa no puede dedicar el suficiente tiempo y dinero a estas tareas porque no sale rentable y hace perder tiempo valioso a gestores y trabajadores de la empresa. Y ese es el problema. Es una consecuencia más de la crisis.

Entonces la empresa puede (a su vez) “pasar el paquete” a los gestores de cursos del fondo social europeo, la fundación tripartita, cursos bonificados, etc. (asunto que ya tratamos en la entrada cerrados por formación). Existe toda una red de empresas que viven de esta formación y que frecuentemente la imparten online, la subcontratan a otra empresa de elearning, etc. y que muchas veces acaba siendo inútil para los fines que se persiguen: que es que la persona tenga los mínimos conocimientos para poder trabajar… Al menos para empezar a trabajar porque antes de poder perfeccionar y llegar a la maestría como mínimo tendrá que saber enviar un correo electrónico, abrir y trabajar con un documento en Word y redactar en su propio idioma. Y, si no es así, “apaga y vámonos”.

Conclusiones

No sé cuál es la solución pero pienso que no sirven las prácticas de 150 horas en una empresa porque en esas 150 horas apenas da tiempo a ver un poquito cómo es por encima. Ni siquiera da mucho tiempo a formar porque también la empresa tiene una actividad y a lo mejor cuando quieran ya apartar unas horas o un día para dedicarlo a formación por completo resulta que ya han pasado las 150 horas (que pasan volando) o que ya queda tan poquito que ni merece la pena.

Personalmente abogaría porque la universidad quitase esas 150 o 200 horas de prácticas y las sustituyera por formación para el empleo con cursos como:

- Word y paquete office;

- Uso de Internet y del correo electrónico;

- Cómo redactar un curriculum;

- Redacción en español (o en la lengua nativa de la persona);

- Mecanografía.

Pienso que sería más útil para la persona hacer esta formación para el empleo que unas prácticas de 150 horas o de 200 horas en las que poco va a aprender… Porque, si no tiene los conocimientos de Word, el correo electrónico, etc. nos vamos a pasar gran parte de esas 150 horas perdiendo el tiempo mientras averiguamos cuál es el problema con la persona y por qué no puede trabajar, por qué no puede abrir el documento, por qué no puede responder a un correo que le hemos mandado, etc. A menos que partamos del principio de que ningún alumno universitario tiene esos conocimientos (aunque digan en el CV que los tienen) y que lo primero que hay que hacer para todos y sin excepción es mandarles a un curso de ofimática básica (en cuyo caso tampoco nos compensarían unas prácticas de 150 horas porque las 150 horas son las del curso de ofimática básica que, como mínimo, tendrá esa duración).

En fin, es difícil… Por mi parte me declaro en situación de burn-out total por la crisis y por muchas cosas y no sé si seré capaz de formar a becarios de traducción en un futuro. He tenido a gente muy buena este año y la verdad es que he tenido mucha suerte pero también es un trabajo duro revisar todas las traducciones y enseñar todas estas cosas y no doy abasto así que, por ahora, voy reduciendo y pienso dedicarme solo a la gente que tengo en plantilla y no aceptar a más becarios de universidades porque no lo puedo hacer todo lo bien que quisiera y me sabe mal que la formación que reciben no sea la mejor que puedan obtener.

Si acepto algún becario en el futuro igual será en un área en el que no sea totalmente experto como el marketing y en el que me interese aprender juntos y aprender mientras enseño porque tengo un gran interés en ampliar conocimientos sobre la materia pero en traducción me deprime mucho la formación de la universidad y no puedo ver la formación de personas becarias de universidad como una tarea grata ni con la frescura y optimismo que me gustaría. Por eso digo: ¡No más becarios de traducción, por favor!

About leonhunter

Traductor jurado de inglés.
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21 Responses to ¡No más becarios, por favor!

  1. leonhunter says:

    Ya el problema que planteas de que no pueden hacerlo me suena… Pero tu jefe molaba porque al no ser traductor os encasquetaba a vosotros las traducciones y no al revés.
    En mi caso se esperan a 5 minutos antes de la entrega y finalmente te dicen: “Hola: no he podido hacer la traducción, jefe, lo siento muchísimo. Le mando estas tres líneas (de catorce millones trescientas mil líneas – 14,300,000) para que usted traduzca las catorce millones doscientas noventa y nueve novecientas noventa y siete (14,299,997) restantes en los cinco minutos que le quedan antes de la entrega… Además, le he marcado veinte palabras en amarillo que no sé traducir, tradúzcalas vd. que tiene experiencia y sabe más que nosotros.
    P.D. – No he pasado la ortografía porque he intentado hacerlo, pero no me sale.”
    Y así con tropecientos mil becarios te vuelves tariro en unos pocos meses. Es imposible atender a todos.
    Un saludo,
    Leon

  2. Ana G. says:

    Hola León,

    Durante mi estancia allí, sí que hubo ocasiones en las que algunas empresas llamaban para quejarse. En concreto me acuerdo de un cliente que trabajaba en una empresa de maquinaria pesada y que, al llamar por teléfono, se puso flamenco. Le falto llamarnos a todos tontos del ciruelo. Y desencaminado no iba. Las llamadas y actividades administrativas se turnaban y cada día le tocaban a uno.

    Aún así, ahí nos encontrábamos todos los becarios blasfemando en exceso sin hacernos cargo de nuestras propias traducciones. La situación consistía en que te mandaba una traducción de pongamos “microtubos de prensadoras” y después de leerlo y de investigar un poco, sentías que no podías traducirlo. Se lo decías al jefe y el te contestaba con el clásico: haz que quede una redacción que se entienda en castellano. Figúrese el ambiente. Dure dos semanas y media, puse una queja y mi universidad dejo de hacer convenio con ellos.

    Espero que aunque no sea hoy mismo, vuelva a confiar en posibles becarios para darles tareas porque, al fin y al cabo, absolutamente todos hemos tenido que pasar por ahí. Es una experencia laboral que creo que es necesaria para todos los estudiantes y, a la vez productiva. Por lo menos así lo fue para mí.

  3. leonhunter says:

    Las traducciones iban al cliente final directamente…
    ¿Y no se quejaban nunca?
    Saludos,
    Leon Hunter

  4. Ana G. says:

    Buenas noches,

    Me ha gustado el artículo aunque no estoy de acuerdo con todas las reflexiones. No todo es blaco o negro. Lamento aburrirle con mi experiencia personal: realicé unas prácticas de interpretación en una firma de cosmética hace ya cuatro años y fueron unas prácticas muy productivas. Aprendí muchísimo y noté que a la vez aportaba a los proyectos. Al terminar, me volvieron a llamar, aún cuando seguía dentro de la universidad, para seguir trabajando con ellos como traductora. Mi relación con esa empresa dura hasta el día de hoy, en el que me siguen proporcionando traducciones. En resumidas cuentas, se ha establecido una relación laboral sana, de confianza por ambas partes. Bien es cierto que, en mis segundas prácticas, en otra empresa totalmente diferente, me ocurrió todo lo contrario. Empresa de traducción que tiene 20 becarios a su cargo traduciendo. Sin nadie que nos corrigiese las traducciones, ni que nos enseñase absolutamente nada. Las traducciones iban al cliente final directamente.

    Como verá son dos experiencias muy diferentes. Creo que los becarios sirven cuando se les guía en el camino que deben recorrer y cuando no es necesario estar encima de ellos constatemente para que realicen su trabajo. Para que se sientan autónomos tienen que notar que se cuenta con ellos y que se espera de ellos un trabajo con la misma calidad con la que lo haría el jefe.

    Si me pongo a hacer memoria, no recuerdo a ningún compañero mío de carrera que no supiese usar word, internet, el correo electrónico, hacer un currículum, mecanografiar o redactar en español. Quizá deba replantearse las universidades de las que saca a sus becarios; ya que, si esa es la formación con la que salen, no van a ser útiles ni en una empresa, ni como traductores autónomos. Y quizá, cuando se vean en la tesitura de tener que traducir para ganarse la vida, se conviertan en autodidactas. Cosa que parece que vienen necesitando hace tiempo.

    Y termino por decir que las prácticas actuales, tal y como están planteadas, sirven de muy poco. El tiempo no es el que se precisa para sentirse integrado en una empresa; ya que, durante la mitad de la estancia, se está aprendiendo el funcionamiento de la misma. Al no ser, claro está, que el alumno sea limitado y tenga que aprender todo de cero. Espero que si sigue contratando becarios tenga mejor suerte. Desde luego, ha tenido usted una experiencia desalentadora.

  5. leonhunter says:

    Hola:
    Pues gracias por la aportación, Marta…
    No sabía qué reacción iba a haber con la entrada pero ya veo que hay opiniones también de todos los colores y, en cierto modo, me alegro.
    Un saludo,
    Leon Hunter

  6. Marta says:

    Leon

    Mucho me temo, por mi experiencia, que los becarios son los becarios, da igual a qué se dedique la empresa. Cada persona es un mundo. Yo me he topado con varios ejemplares, desde el punto de vista del trabajador que tiene que enseñar al becario lo que se supone que tiene que ayudarte a hacer y los he visto de todos los colores y sabores, si se me permite la expresión. A veces tenía que explicar la misma tarea dos veces en la misma hora y si tenía suerte en días consecutivos, pero otras veces lo “pillaban” a la primera y estaban listos para seguir aprendiendo y progresando, demostrando una actitud ejemplar. Los que valían se quedaron, o más bien, volvieron una vez terminaron sus estudios y los que no valían, no.
    No te desencantes Leon, seguro que lo que necesitas es firmar un acuerdo de mínimos con la escuela en cuestión: Que sepan arrancar el ordenador, que sepan manejar word y el correo electrónico, la ubicación de la máquina del café y del Dunkin’ Donuts. O bien, que el programa del primer día: Presentaciones y uso del sistema. El segundo día segunda oportunidad, y dicen que no hay dos sin tres. Pero el cuarto día, si no apuntan maneras, vuelta por donde vinieron con una recomendación para el curso del inem de internet y office, que, según he oído, es bastante pasable.

    Me ha gustado esta entrada porque sentía en mis carnes tu cabreo :-D . Por cierto, lo que peor me sentaba de los míos que no se enteraban era que lo apuntaban todo muy bien, con mucho cuidado, con letra muy bonita, sin tachones y al día siguiente lo tenían delante y ¡¡¡no lo entendían!!! Yo cogía su cuaderno y se lo dictaba…

    Ánimo León ;-D

    Marta

  7. leonhunter says:

    Yo me fui de mi casa (o más bien – se fueron mis padres de la casa porque era imposible echarme de allí) con 22 años e hice dos carreras más y un máster… Todo trabajando a la vez y simultaneando hasta dos carreras y un trabajo…
    Pero no es algo que recomiende en general a menos que quieras decorar la pared con muchos diplomas.
    Me hubiera ido mejor haciendo el BUP y montando una empresa con 18 años y entonces hubiera tenido tiempo para experimentar y para equivocarme mil veces en épocas mejores que esta :)
    Un saludo,
    LH

  8. Por cierto, yo me tiré 5 años de carrera y 2 de máster en el nocturno y trabajando en una empresa de fotografía aérea desde las 9 de la mañana a las 6 de la tarde, y sí se puede, aunque con sufrimiento y esfuerzo, pero “yes, you can” (“if you wish”).

  9. Los contratos en prácticas reglados pueden servir perfectamente para pulsar si ese traductor puede encajar en tu estructura de un modo menos burocrático y con los seguros pagados por la universidad, que también se debe mojar. Igualmente, el becario puede ver a él le encaja el sitio en donde hace las prácticas también. Para nosotros no es una “gaita”, ni mucho menos; es algo que nos tomamos muy en serio como prueba real de trabajo y en la mayoría de los casos con satisfacción por parte del becario.

    Y un apunte final muy importante: nuestras prácticas solo se llevan a cabo, salvo muy raras excepciones, cuando acaban de finalizar el grado o el posgrado, no durante ellos. En caso contrario, sería media jornada y eso no suele funcionar.

  10. leonhunter says:

    Pues gracias por la respuesta… Sin duda lo de la selección es difícil y no valgo para eso :) Si vuelvo a seleccionar en un futuro le pasaré el muerto a alguna ETT o empresa de selección (habiendo indicado lo que quiero) para que hagan ellos una selección… Al menos de la parte informática aunque luego la prueba de traducción la vea yo.
    Es difícil, Juanjo. Ojalá algún día llegue a donde estás tú, pero solo llevo un año como empresario con trabajadores y me falta muchísimo rodaje.
    Un saludo,
    Leon

  11. leonhunter says:

    Disiento con Ney porque el hecho de que se hayan criado en la era de la informática, no significa que sepan utilizar bien los programas

    Eso es cierto. Hay unos programas que son de ocio que sí saben utilizar pero otra cosa son los programas de trabajo. En realidad no tiene nada que ver una cosa con la otra…
    Un saludo,
    Leon

  12. leonhunter says:

    Es que pienso que lo que tenemos que intentar es simplemente hacer contratos y dejarnos de gaitas (por ambas partes).
    Al final, si quieres estudiar estudias y si quieres trabajar trabajas pero todo a la vez es difícil.
    Saludos,
    Leon

  13. También tengo que decir que juego con ventaja: en mis clases de grado y posgrado me voy fijando en los alumnos que demuestran interés, tienen una habilidad especial y, sobre todo, demuestran ganas de aprender. Obviamente, les tiro los tejos profesionales… :-)

  14. Como siempre, todo es relativo. En la experiencia de mi empresa (ya llevamos casi 15 años con programas de prácticas con universidades) y la experiencia es mucho más positiva que negativa para ambas partes. Para desterrar ideas que a alguien le puedan acechar, ya comento que la producción de los becarios en Hermes es solo del 1 % (1,5 % a lo sumo) del total de palabras traducidas al año. Vamos, que no es una actividad central de nuestra operatividad como sí hacen otros…

    Dicho esto, creo que la fórmula ideal es que sea la empresa quien controle quién entra en las prácticas y no que las determine la universidad para evitar amiguismo, nepotismo y otros “ismos”. Nosotros obligamos a las universidades a lo siguiente:
    - prueba de traducción nuestra;
    - comprobación de conocimientos informáticos mínimos para el puesto;
    - mínimo de 200-250 horas en horario de 8 horas continuadas (con 4 horas se pierde todo avance de productividad personal);
    - remuneración de 800 euros al mes;
    - formación interna de herramientas;
    - todos los trabajos que hacen pertenecen a proyectos reales son supervisados por un traductor veterano asignado, revisados por nuestros revisores y gestionados por nuestros gestores;
    - evolución comprobada en su productividad y calidad;
    - trato como un profesional más con unos objetivos cuantificables que debe alcanzar en su periodo de prácticas (esto es la profesión, no la universidad…) para que se responsabilice de su trabajo;
    - conversión de las prácticas en contrato laboral si funciona.

    Nuestro fin es una situación de ganancia para ambas partes: para nosotros, sacar trabajo (menos porque irá más lento y estará sujeto a más controles); para el becario, formarse en la realidad del día a día para que en un periodo de 6 meses con posterioridad a las prácticas sea capaz de funcionar sin red. En otras palabras, pretendemos formar a gente para que se quede con nosotros básicamente, o colabore desde fuera si lo primero no fuera posible porque no hubiera hueco en ese momento.

    Por ello, digo que todo es muy relativo. No quiero que los estudiantes que lean esta entrada, interesantísima, se dejen llevar por el pesimismo. Nosotros creemos que las prácticas deben ser obligatorias para que sepan lo que hay, como también es obligatorio que un traductor aprenda las herramientas que pueda aprender por sí solo (Word, Excel y alguna otra), ya que los profes no están para eso, sino para enseñar programas más específicos de TAO, gestión de proyectos, gestión terminológica, etc.

    Los nuevos grados de Bolonia también apuntan por ahí, y una de las cosas buenas que tienen es que obligan al alumno a trabajar más por su cuenta, algo obligado y fundamental si quiere progresar. De lo contrario, el mercado los pondrá en su lugar.

  15. Ana says:

    Desde mi corta experiencia y, a pesar de ser una recién licenciada, también sé sacarme las castañas del fuego porque el ser autodidacta no está reñido con haber terminado la carrera hace poco. Al igual que Ney, creo que si a estas alturas te has topado con alguien que no sabe enviar un correo o hacer una tabla de Word, simplemente has tenido mala suerte y lo siento por ti. También creo que generalizar de esta manera pone las cosas aún más “feas” a los que buscan (?) ser becarios. Así que solo me queda esperar que esta entrada la lea poquita gente :) Y para acabar con un ejemplo de la falta de coherencia que tienen los estudiantes/recién licenciados quisiera felicitarte por el blog, sueles escribir entradas interesantes y con una buena dosis de realidad.

  16. Ney says:

    Hola Leon:
    Es lógico que esos básicos sean necesarios para trabajar, quizá el título del postdebería haber sido: ¡No más becarios inútiles, por favor! :P
    Un saludo

  17. Isabel says:

    Hola, Leon:
    Debo decir que estoy bastante de acuerdo contigo porque lo he “sufrido” en mis carnes. En la empresa en la que trabajaba antes funcionaba mucho con becarios, claro que los que se encargaban de ellos éramos los empleados y nunca los jefes. Además, te “asignaban” la supervisión de un becario al que no podías dedicar tiempo sin descuidar tus tareas diarias, con lo cual al final o pasabas del becario o tenías que quedarte más tiempo para poder hacerlo todo.
    Debo romper una lanza por los becarios porque hay algunos que son espabilados y aprenden rápido (en la empresa llegaron a contratar a algunos), pero también es cierto que otros son un lastre e incluso pasan de todo precisamente porque para ellos solo son créditos y no comprenden que para ti es trabajo y que si ellos no prestan atención a ti te están entorpeciendo. También está el tema de que les cuesta preguntar las cosas y se callan cuando tienen dudas. El resultado es que al final lo hacen todo mal y se tiene que rehacer por completo, además de tener que explicarle las cosas, con la consiguiente pérdida de tiempo y el trabajo doble.
    Disiento con Ney porque el hecho de que se hayan criado en la era de la informática, no significa que sepan utilizar bien los programas, algunos saben lo básico y ya. Además la redacción de correos no solo implica abrir el correo y ponerte a escribir, sino también saber redactar con propiedad y dirigirte con corrección a la persona a la que va destinado el correo.
    Saludos

  18. leonhunter says:

    ¡Pues siento que me hayas malinterpretado! El sentido del post era decir que hace falta aprender todo eso para poder trabajar, no que todos los becarios sean inútiles… Pero es inútil si no hay unas cosas básicas de las que poder partir.
    Leon

  19. María says:

    Buenos días, Leon:
    Es una entrada muy interesante. Me gustaría aportar que también se puede ser autodidactas. Desde mi experiencia, cuando era universitaria y no me enseñaban algo que quería aprender y que me parecía útil, me buscaba las habichuelas para aprenderlo. Y para ello, tampoco hacía falta un esfuerzo sobrehumano. En internet y en libros de cualquier biblioteca universitaria se puede encontrar información sobre cualquier cosa que uno quiera aprender, si bien es más cómoda la postura de <> Señores estudiantes y recién licenciados, ¡un poquito de iniciativa propia y menos quejarse!

  20. Ana says:

    Qué depresión. No tenía ni idea de que se tuviese esa imagen de los becarios de traducción.

  21. Ney says:

    Buenos días:
    Realmente no sé con qué tipos de becarios te habrás topado (supongo que habrá de todo), pero me parece muy surrealista que digas en plena Era de la Información que, chicos que se han criado con los ordenadores e Internet, no sepan utilizar el Word o enviar un correo electrónico…Te puedo decir y asegurar que ese no es mi caso ni el de mis compañeros de carrera, habrás tenido mala suerte y de ahí has generalizado…
    Sí que estoy de acuerdo en que de la universidad salimos con un “bagaje de paja” descomunal y que sería mucho más productivo el emplear esos créditos en asignaturas más aplicables a la vida laboral, pero en lo de el manejo del Word o Internet, para nada.
    Siento mucho tu desazón y que hayas perdido el interés por enseñar a los becarios (imagino que un día tu también lo fuiste), quizá sólo has tenido mala suerte o no es lo tuyo el enseñar.
    Saludos

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