La Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes de Cataluña (APTIC) ha anunciado una mesa redonda en Barcelona para el día 18 de marzo titulada: “Pagar por trabajar: el caso de SEIL, SA (empresa gestora de FEGILT) y Lionbridge“. No será la primera mesa redonda o charla de este tipo organizada por asociaciones de traductores, ya que anteriormente se habían celebrado en Madrid y en Galicia actos similares.
Lamentablemente no se trata de una noticia antigua, sino de una noticia que sigue plenamente vigente y, por ello, aprovechamos la organización de esta mesa redonda de APTIC para publicar la reseña que en su momento nos envió Javier Sancho, vicepresidente de Asetrad, a través del grupo Trad Blog de traductores blogueros. La reseña no será nada nuevo para los traductores profesionales que ya llevamos un tiempo hablando de este asunto, principalmente los antiguos colaboradores de Lionbridge que dejamos de trabajar para la empresa a raíz de la introducción de TW, caso de Leon Hunter, S.L.
RESEÑA ÍNTEGRA DE TRADBLOG, PAGAR POR TRABAJAR
“Lionbridge, una de las compañías más grandes del mundo en la industria de la traducción, ha anunciado una serie de cambios que podrían tener un efecto devastador en el futuro profesional de muchos traductores.
TRANSLATION WORKSPACE
En marzo de 2010, después de algunos mensajes y seminarios web previos, Lionbridge, una gran empresa de servicios de traducción con sedes en todo el mundo, anunció al colectivo de traductores y agencias que colaboran con ella la introducción de una nueva herramienta de traducción asistida por la que es necesario abonar una suscripción mensual mínima de 10 euros a los que se debe sumar el IVA. Esta nueva solución, llamada Translation Workspace (TW), sustituiría a Logoport, la herramienta usada hasta el momento por Lionbridge. La suscripción sería obligatoria para todos los colaboradores externos de Lionbridge que deseen trabajar con ellos, pero no garantizaría un volumen de trabajo definido. La herramienta podría utilizarse también con otros clientes en proyectos ajenos a Lionbridge, aunque con condiciones.
Las memorias de traducción generadas por el usuario de TW se quedarían en el sistema y no podrían volver a ser utilizadas por el traductor; en el caso de los clientes externos el traductor tendría acceso a la memoria durante un periodo limitado de 6 meses, más allá de los cuales su uso tendría un coste.
Al imponer estas normas, la relación cliente-proveedor se desequilibra por completo.
Supone que el traductor tendrá que pagar por acceder a la posibilidad de trabajar.
Además de pagar por la herramienta de su cliente, el trabajador la mejorará alimentando sus memorias de traducción de tal modo que, en un futuro, la empresa podría llegar incluso a disponer del material multilingüe necesario para prescindir de sus traductores
La oferta de Lionbridge viene acompañada de otras características que contribuyen al impacto negativo sobre los traductores, como la imposición de una fianza de 3 meses (30 euros) o un sistema de recuento con el que solo Lionbridge sale ganando.
LA REACCIÓN DE LOS TRADUCTORES
En los últimos años, los traductores externos de Lionbridge han estado sometidos a presión para aceptar reducciones en las tarifas, descuentos por volumen, retrasos en los pagos, introducción de nuevas herramientas y procedimientos de control de calidad que suponen trabajo extra para el traductor. Algunos han resistido en mayor o menor medida y otros han aceptado estas circunstancias, que en general han ido erosionado la moral y la labor profesional de muchos traductores, así como sus ingresos.
La desafortunada introducción de TW como una imposición, a través de una intensa y poco acertada campaña de marketing, ha sido la gota que ha colmado muchos vasos.
Los contactos entre traductores que trabajaban para Lionbridge se iniciaron de forma espontánea y simultánea en varios países, y pronto surgieron grupos de discusión sobre el tema. En un gesto sin precedentes, más de 300 traductores de Lionbridge se han puesto de acuerdo en que NO querían que esta nueva herramienta supusiese un coste adicional, y en que NO querían pagar para trabajar.
Se enviaron y recibieron cartas y mensajes, se realizaron reuniones y encuentros con representantes de Lionbridge, tanto a nivel de oficinas nacionales como algunas comunicaciones con los gestores de la sede central. La reacción de Lionbridge a la posición negativa de los traductores es difícil de evaluar, pero parece haberles producido cierta sorpresa. Cuando un nutrido grupo de traductores de distintos países que llevaban muchos años trabajando con la empresa se negó a suscribirse, la respuesta de la empresa no fue ni coherente ni unificada, ha habido respuestas contradictorias documentadas y se han producido anécdotas como el encuentro casual de una página web de Lionbridge en la que aparecían listas de traductores “cabreados” (“p***ed off” [sic]).
Lo que a estas alturas parece más o menos claro es que:
1.- Se trata de una iniciativa internacional “impuesta desde arriba” [sic] en la que las oficinas locales parecen tener poco margen de decisión.
2.- Lionbridge parece no haber tenido preparada una estrategia definida para hacer frente a una negativa bastante generalizada de su base de traductores.
3.- De momento no ha habido ningún intento de acuerdo o negociación para suavizar o racionalizar el sistema. Siguen insistiendo en una estrategia de marketing directo y repetitivo. La empresa parece seguir empeñada en imponer sus condiciones por la fuerza.
OTRAS INICIATIVAS PARALELAS DE LIONBRIDGE
El 22 de abril de 2010 Lionbridge anunció una alianza estratégica con IBM para acelerar el desarrollo y comercialización de la traducción automática en tiempo real. Mediante este acuerdo, Lionbridge aportará la tecnología de memorias de traducción “cloud-based” e IBM aporta su motor de traducción automática. En el comunicado hay varias referencias a “las limitaciones de la traducción humana” y a “la imposibilidad de traducir de forma rentable o eficiente utilizando traductores profesionales humanos” ciertos volúmenes.
Durante los últimos meses, Lionbridge ha publicado también anuncios que apuntan a una posible política de crowdsourcing por su parte: otro frente paralelo que perjudicaría al futuro profesional de los traductores.
Los traductores de Lionbridge hemos considerado necesario informar sobre la situación actual, la existencia de nuestro grupo y la necesidad de emprender una reflexión general sobre esta situación y sus consecuencias en nuestra profesión. Creemos que si la iniciativa de Lionbridge llega a imponerse puede cambiar radicalmente el panorama en una industria que emplea hoy en día a muchos traductores. Las ideas de las que parten estas iniciativas llevan algún tiempo circulando entre las empresas de traducción, especialmente entre las de mayor tamaño. Si Lionbridge consiguiera imponer sus iniciativas, otras empresas podrían seguir su ejemplo y la libertad de los traductores autónomos que trabajan en esta industria se vería considerablemente mermada o podría llegar incluso a desaparecer.”
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Gracias por la entrada y, sobre todo, por el resumen sobre Trad Blog. Había escuchado solo la parte de que Lionbridge había pedido a los traductores reducir sus tarifas y, también, que quería imponer más postedición (es decir, con un programa que parece que tienen ellos muy guay y que, alguno desde dentro ha protegido con uñas y dientes en alguna discusión de LinkedIn), traducirían todo y, después, se lo darían a estos traductores para que lo editasen, de manera que los traductores se convertirían en editores. También había oído lo de que tenían que pagar, pero pensaba que era pagar por el programa, no pagar una mensualidad por usarlo (y que, encima, no puedan ni quedarse las memorias de traducción que ellos mismos generan… ¡Pero qué morro!).
Creo que en vez de preocuparse tanto por sustituir a los traductores, deberían preocuparse por crear un programa que sustituya a los gestores de proyectos, porque hay por ahí cada inútil… Y, ya que estamos, también a los jefes de los gestores de proyectos, y a los directores de agencias, que conozco algunos que llegan a la oficina a las 11 de la mañana y se van a casa (o a dedicarse a sus hobbies) a las 2 de la tarde. Y ya que estamos, tampoco necesitamos contables, si hay unos programitas muy chachis que con meter todo el contenido (que lo puede hacer la vecina del quinto que estudió un curso de Office) ya te calculan impuestos y demás.
En fin, que hay mucho de qué hablar, aunque no haya tanta gente que quiera escuchar
Un saludo.