La traducción y el IVA
ACTUALIZACIÓN: PARA UNA ENTRADA MÁS RECIENTE SOBRE FISCALIDAD PARA TRADUCTORES (INCLUÍDO EL IVA DE LAS TRADUCCIONES) LEED NUESTRO ARTÍCULO: FAQ DE FISCALIDAD PARA TRADUCTORES.
Pues resulta que me he instalado un programita estos días en el blog (ZaZa Chat) que además de permitir chatear con los usuarios también permite ver qué términos de búsqueda llevan a los usuarios a la página (cosa que también permite Google Analytics pero ZaZa Chat mola más porque te muestra la banderita del país de donde vienen y hace un ruido de “tilín” cuando entra alguien a la página y te emocionas “a ver, a ver” para cotillear quién es y de dónde viene). En fin, a lo que voy…
Resulta que muchos entran a la página buscando datos (como es de suponer) sobre traducciones juradas: la certificación, el sello, el precio, las tarifas, etc. Hasta allí no me sorprende, lo que sí me sorprenden son los términos de búsqueda de algunos:
“Cómo no pagar IVA”
“los traductores ¿pagan impuestos?”
“qué pasa si soy traductora y no pago IVA”
Y me llama fuertemente la atención que la gente busque estas cosas en Google y se crea que nadie se va a enterar… Además del hecho de que Google es la entelequia que guarda todos los datos de todo el mundo de por vida (y el día que se vuelvan en nuestra contra o la empresa la controle un supervillano tipo “Joker” ya veremos lo que pasa…). Vale que no sabemos quién busca qué pero alguna idea tenemos.
Resumiendo, me he propuesto responder a las preguntas que hacían (ya que las buscan aquí tan a menudo) a ver si puedo arrojar algo de luz sobre el asunto…
¿Qué IVA pagan los (traductores) autónomos?
Pagan el 18% de IVA (o mejor dicho: lo pagan los clientes). El IVA lo pagan todos los clientes nacionales y los clientes extranjeros (empresas) no pagan IVA. Los canarios tampoco. Es decir, si emito una factura para una empresa extranjera, un autónomo extranjero, una fundación extranjera (entiéndase: no residente en España) la factura no lleva IVA. Además lo tiene que decir en la factura – IVA exento. Para los particulares es más difícil. En teoría pagarían todos el IVA (aunque vivan fuera) a menos que tengan (si son intracomunitarios) un número de IVA y estén registrados en el registro de operadores intracomunitarios (ver la nota final sobre este problema).
¿Hay traducciones para las que no se paga IVA?
Sí, pero es muy reducido. Solo las traducciones literarias, de artículos académicos… Cuando se vayan a publicar y exista una “aportación original” o de tipo artístico del traductor. A pesar de ello, yo he facturado siempre el IVA porque me suponía dar muchas vueltas y explicaciones. No sé hasta qué punto merece la pena no facturar el IVA a menos que sea un proyecto editorial (una traducción de un libro) o que el traductor se dedique exclusivamente o semi-exclusivamente a este tipo de traducciones “sin IVA” y ya se sepa todos los entresijos de la declaración.
Desventajas de convertirse en “recaudadores del IVA”
El año pasado en un curso de intérpretes me di cuenta de que era de los pocos traductores en el curso que recaudaban IVA… Había intérpretes de varios países y, en otros países, los autónomos y pequeños empresarios no pagan IVA hasta un límite.
Es, desde luego, una desventaja convertirse en recaudador del IVA porque es un dinero que no es para ti pero que tienes que ingresar en Hacienda cada tres meses. ¿Y por qué es una desventaja?
- Encarece los precios (+ 18%).
- Tienes que pagarlo aunque a ti no te hayan pagado (la media de pago está en los 40 – 60 días… en algún caso incluso más y, aunque no hayas cobrado las facturas, el IVA de esas facturas lo tienes que ingresar).
- El papeleo con Hacienda (que es considerable y hace necesario contratar los servicios de un asesor fiscal).
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